
Aunque no me gusta mucho el fútbol, soy argentina y quiero al Diego como todos. Lamento que se haya ido su mamá.
Si decidí escribir hoy es porque siento que las mamás somos una de las piezas más fundamentales en las vidas de los hijos. El amor verdadero e incondicional son el trampolín para que los hijos salten hasta el cielo. Las mamás tenemos la posibilidad de hacer sentir a nuestros hijos que son un 10. Y ellos tendrán que poner todo para llegar a serlo, si es que quieren y pueden. Y esto está demostrado en el Diego.
Estaba escuchando en la radio que Doña Tota, quien tuvo 8 hijos, muchas veces no tenía comida para todos y les decía que ella no iba a comer porque no tenía hambre. Sin dudas alimentó muy bien a sus hijos. Porque pienso… si todos lo queremos tanto al Diego es porque seguramente habrá tenido una familia millonaria en amor, en lucha y decencia.
Que descanse en paz.