Estoy a punto de cumplir años.

La canción dice “que los cumplas feliz” y en este momento me suena casi como si fuera una órden, como que uno tiene que estar feliz en determinados momentos, como en los cumpleaños, por ejemplo. Y yo, en este momento tengo sentimientos un poco mezclados.

Será porque estoy cumpliendo un número que me suena grande, que se acerca probablemente a la mitad de la vida.

Y otro tema que no puedo dejar de lado es que, aunque mañana sea yo la que cumple años, la edad avanza para todos. Y últimamente me pone un poco triste ver a mi mamá y mi papá mayores. Entiendo que es la ley de la vida, pero igual no puedo evitar sentirme así.

Algo que me pasó en estos días previos al cambio de edad es que me empecé a acordar del discurso que dió Steve Jobs (el creador de Apple, Pixar, etc.) en la Universidad de Stanford (pueden verlo en la página 3 de este blog, en un post de 20 de julio). Para mí es único y maravilloso.

En la charla que les da a los chicos que se recibían, él habla de las cosas que le cambiaron la vida. Y una es haber estado cerca de la muerte. Steve tuvo cáncer y fue trasplantado del hígado exitosamente este año. O sea, él encontró una manera de usar algo tan tremendo a favor de la vida, a su favor. Y, de hecho, aunque tuvo un cáncer complicado, él está vivo y trabajando en los proyectos más increíbles y desafiantes.

Steve Jobs dice que al tener presente que la vida tiene fin, uno puede ver todo con una perspectiva nueva, relativizando mucho más.

Salvando los millones de diferencias entre él y yo (tampoco cumplo taaaantos años ni estoy enferma) sí quisiera tomar esta propuesta de Steve. Un poco porque hay algunas cosas que fui postergando, en pos de otros sueños más grandes, como tener hijos y una familia con amor. Pero ahora que mis hijos ya están un poco más grandes (¡y divinos!), creo que para mí llegó el momento de retomar esos proyectos, de sentir un poco más de adrenalina y “urgencia” sobre ciertas cosas; sabiendo que uno no tiene todo el tiempo del mundo para esperar. Y que es bueno arriesgarse y avanzar. Porque una cosa es cumplir años y transcurrir y otra muy distinta es vivir.

Lo digo en este momento en particular, al borde de tratar de apagar las velitas con un matafuegos. Jajaja…. buaaaaaahhh….

Gracias por dejarme compartir esto con ustedes.