
(Por cuestiones obvias, no puedo decir de quién hablo, pero es alguien cercano a mí)
Ella es una profesional exitosa, muy bonita, inteligente y soltera. Vive sola, sale con amigas y cada tanto, con amigos y hombres que la invitan. Y tiene más de 30 años.
Hace poco conoció a un hombre que parecía interesante: 36 años, profesional, soltero y, por suerte para ella, heterosexual.
No se conocían. Pero una amiga mía la vió a ella en un concierto y le dijo que tenía un amigo para presentarle.
El la llamó unos días después, estuvieron hablando por teléfono un rato largo. Se cayeron bien y decidieron conocerse personalmente. El la pasó a buscar a la 1 de la mañana porque antes tenía una cena. Acá es donde me doy cuenta de que debo estar vieja, porque yo ni loca saldría con un tipo a esa hora, y menos si es la primera vez que lo veo. Pasó lo obvio, tenían sueño y la cita transcurrió entre bostezos. O sea, no pasó nada. Nunca más hablaron ni se vieron.
Ahora hablo de mí. Porque todo esto me hace acordar a mis épocas de soltera, donde estas situaciones me hacían sentir que iba a ser soltera por siempre. Me acuerdo que la gente me decía que iba a conocer al hombre para mí cuando menos me lo esperara. Y eso me ponía peor, porque yo me lo esperaba todo el tiempo.
Digo, ya bastante difícil es conocer gente afín a uno, con quien compartir cosas y pasarla bien, como para encima seguir respetando ciertas “reglas” que suenan bastante demodé.
¿Por qué es el hombre quien tiene que llamar a la mujer? ¿Por qué no puede la mujer llamar primero, si tiene ganas? ¿Sonaría muy desesperada?
Todo esto lo pregunto sin tener una respuesta. Yo también esperaría a que me llamaran. Pero me molesta tener que esperar, me hace poner ansiosa e ir contra mis deseos a veces. Y también, no creo que dependa de quién llame primero que la posible relación funcione o no. Digo, tuve varias relaciones que no funcionaron aunque cumplí con todas estas “reglas” establecidas socialmente. Y sinceramente no sé para qué sirven. Es mucha presión para todos, para los hombres y para las mujeres también. Ellos son quienes deciden los tiempos y ellas son quienes tienen la respuesta.
¿No será mucho pedir en una época donde las relaciones son tan complicadas? (Según un estudio la mitad de los porteños viven solos). Y estar soltera cuando el reloj biológico te grita TIC TAC no es nada sencillo.
Digo todo esto sabiendo que muy probablemente todo siga igual. O que tengan que pasar muchas generaciones para que esto cambie, casi como una cuestión evolutiva del ser humano. Además, sinceramente, yo no recuerdo haber roto demasiado las reglas establecidas por la sociedad. Ni siquiera las que me parecen tontas.