
Este es un proyecto que inventó Polaroid: http://www.beforeidieiwantto.org/. La cosa es así: uno tiene que pensar qué quiere hacer antes de morir, una sola cosa. Y pedirle a alguien que le tome una foto mientras lo dice a cámara. Luego, escribir el deseo abajo.
Me encantó esta idea. No sólo porque le da un valor increíble a Polaroid, sino porque es un proyecto que anda girando por todo el mundo, en el cual todos podemos participar (también está en español). De hecho, en la página se pueden ver las fotos y los deseos de gente muy variada, desde jóvenes hasta enfermos terminales que están en un hospital.
También sugieren donar dinero, con el cual Polaroid va a tratar de hacer algunos de estos deseos realidad.
No me parece una pregunta simple “¿qué querés hacer antes de morir?”. No es fácil pensar en una sola cosa.
Si bien, una foto Polaroid representa el concepto de algo espontáneo, ya que su revelado es automático, me parece que los sueños más profundos de cada uno tardan a veces mucho tiempo en revelarse.
También me parece muy interesante como marca, proponerse llenar de contenido a la comunicación, más allá de vendernos una linda camarita.
Hace muchos años leí un libro que escribió Oliviero Toscani, un fotógrafo italiano brillante, autor de muchos de los mejores avisos de Benetton. El libro se llama “Adiós a la Publicidad”. Y habla sobre la importancia de cargar a las marcas de contenido relevante, de aprovechar la masividad de la publicidad para hacer algo más que vender. Y sin dudas, aunque pasaron muchísimos años de la publicación de la campaña “United Colors of Benetton”, todavía muchos la recordamos. Y sigue siendo muy actual e impactante.

Sólo quiero citar una frase de “Adiós a la publicidad”: “La publicidad no vende productos ni ideas, sino un modelo adulterado e hipnótico de la felicidad, porque ofrece nuestros deseos en forma subliminal. Intentemos encontrar a pobres, inmigrantes, accidentados, revoltosos, enanos, inquietos, gordos, melancólicos, escépticos, desempleados, drogadictos, conductores, enfermos, locos, desastres ecológicos. No, esto se ha sustituido por una rubia asexuada y excitante”.
Sinceramente hay miles de publicidades que me parecen brillantes que no tienen ninguna intención más que vender un producto.
Pero hay otras, como la de Polaroid y la antigua campaña de Benetton, que logran tocar las vidas de la gente y modificarlas de alguna manera, aunque sea por unos segundos. Y esto no es poco. Porque se establece un vínculo entre el consumidor y la marca mucho más personal e íntimo.
Me quedo pensando en qué quiero hacer antes de morir. Y sin dudas, sigo acordándome perfectamente de las fotos de Toscani, aunque no las haya visto en los últimos 15 años.