
Hace como 15 años atrás, yo estaba llegando a mi casa cuando una señora que estaba en la puerta me pregunta “¿Pasás?” ¡¡¡Era Susana Giménez!!!, que iba a visitar a su madre, que era mi vecina.
Subí con ella en un ascensor. Susana todavía tenía a su perrito Jazmín, ¿se acuerdan? Me llamó mucho la atención que Jazmín tenía un collar de brillantes que debía ser real. Y yo pensaba ¡guau! (lo mismo que debía pensar Jazmín).
Bueno, después del paseo en ascensor con Susana en el cual me habló de cuánto amaba a su Jazmín, entré a mi casa desesperada, agarré el teléfono y llamé a mi amiga Marina. Le conté emocionadísima lo que había pasado y ella me dijo “¿Para esto me llamás?”. Para lo cual tuve que inventarme rápidamente un tema que me permitiera no quedar como una boluda total. Hoy, 15 años después puedo hacerme cargo: sí, Marina, para eso te llamaba. Lo cual prueba que la edad hace bien, al menos asumo mi boludez.
Pero lo que quería contarles era que Susana, a pocos centímetros de distancia y con luces dicroicas iluminándola, se veía como una señora común y corriente, con arrugas acordes a su edad.
Yo me pregunto cómo hace Susana para 15 años después, parecer 15 años más joven de lo que yo la ví. Sí, ya sé: gracias al Photoshop y cirugías. Pero digo, ¿no será demasiado?
Yo sé que probablemente exagere, pero lo que en primera instancia pareciera ser una imagen espléndida, me parece un poco triste porque encierra básicamente una lucha perdida contra el tiempo y la naturaleza.
Por otro lado, ¿está mal envejecer, está mal el paso del tiempo? ¿Hay que esconderlo, hay que disimularlo? ¿No existe otra manera de sentirse espléndida/o?
Y, ¿quién marca los estándares de belleza? ¿Barbie?
Es la tiranía de la belleza joven y artificial como gran valuarte.
En un punto, tal vez pienso así porque aún no me pateo las bolsas de los ojos. Y también porque creo que hay muchas mujeres bellas y grandes que lograron sentirse bellas aceptando el paso del tiempo.
Quiero aclarar que estoy absolutamente a favor de disfrutar la vida. O sea que si operarse o parecer mucho más joven, hace sentir bien a mucha gente y las ayuda con su autoestima, está genial. Pero es que hay cirugías que de tan exageradas hacen ver a la persona mucho peor, casi de plástico.
Bueno… también será que en unos años estaré entrando en los 40… Y me da un poco de miedo!