
Ayer fui a un cumple donde no conocía a casi nadie. Al lado mío, había dos mujeres con sus maridos. Como queríamos pasarla bien, nos pusimos a hablar de todo un poco. Una de ellas era vegetariana y no paraba de hablar de la soja transgénica. La otra, era madre de mellizos varones. Bueno, la charla trascurrió entre pedazos de pan saborizado y el queso de la fondue hasta que en un momento, una cuenta algo gracioso de sus hijos y la otra (la vegetariana) dice alegremente: “No hay como tener hijos varones”. No sé por qué… pero se me generó un cortocircuito con el cual todas mis filtros se cayeron y no pude evitar decirle lo que pensaba (no todo, sino mi frase hubiera empezado con “Escucháme, boluda total”). No viene al caso lo que le dije, ya que la pobre quedó tan sorprendida por mi sinceridad como yo misma.
El tema es, ¿no es un contrasentido para una mujer ser machista? Siendo ella mujer, ¿cómo puede decir que un varón es mejor que una mujer? ¿Pensará que sus padres se habrán decepcionado con ella tanto como ella se decepcionaría si tuviera una hija?
Esto me recordó a una nota que había visto hace poco en un momento de ocio que le hicieron a Pampita, que rima con boludita, (hacé click sobre “Pampita” para ver el video), donde decía que estaba perdidamente enamorada de su hijo varón, que le daba culpa y que ojalá no se enterara su hija. La verdad es que si me enteré yo, es muy probable que su hija se haya enterado también.
Me pregunto, ¿cómo una madre puede preferir a un hijo sobre otro?
En mi caso, que tengo una hija mujer y un hijo varón, puedo decir con total certeza que el enamoramiento no depende del sexo del bebé. La pobre Sofía tuvo que soportar ser besuqueada, abrazada, apretada y todo otro tipo de muestras de enamoramiento que continúan al día de hoy, tanto como mi hijo varón.
¡¡¡Por Dios, mujeres!!!, cambió el milenio hace más de una década. No podemos seguir siendo machistas. No podemos permitir desigualdades crueles e injustas. Las que se sientan inferiores a los hombres, que vayan a terapia y/o que, al menos, no les trasalden estas creencias tan arcaicas a sus niños. Porque después los niños crecen y se transforman en tremendos huevones que no saben hacerse ni el desayuno.
Con respecto a Pampita, bueno… tiene suerte de ser tan linda porque no tiene mucho cerebro ni mucho corazón.
Y a la pobre vegetariana de la fiesta de ayer, bueno, me salvé de que me comiera cruda ya que como todos, soy de carne y hueso y no un zapallo como ella.